Alan García Pérez (1949-2019) fue una de las figuras más dominantes, oratorias y controvertidas de la historia política contemporánea del Perú. Líder histórico del Partido Aprista Peruano (APRA), llegó a la presidencia en dos oportunidades con modelos de gobierno radicalmente opuestos.
El ascenso del joven orador
Formado bajo la tutela del fundador del APRA, Víctor Raúl Haya de la Torre, García destacó desde joven por su elocuencia y carisma. En 1985, a los 36 años, se convirtió en el presidente más joven en la historia del Perú tras ganar las elecciones con un amplio respaldo popular.
Primer Gobierno (1985–1990): Crisis y heterodoxia
Su primer mandato estuvo marcado por un enfoque económico heterodoxo que buscó reactivar el mercado interno congelando precios y limitando el pago de la deuda externa al 10% de las exportaciones.
Hiperinflación: Tras un breve crecimiento inicial, la economía colapsó, derivando en una hiperinflación histórica que superó el 2,000% anual hacia el final de su gestión.
Violencia terrorista: Las acciones de los grupos subversivos Sendero Luminoso y el MRTA se intensificaron, sumiendo al país en una severa crisis social y de seguridad.
Escaramuzas políticas: El intento de estatización de la banca en 1987 quebró la relación entre el gobierno y el sector privado.
Segundo Gobierno (2006–2011): Giro al libre mercado
Tras años en el exilio y retornar a la política activa en 2001, García ganó nuevamente la presidencia en 2006 con un discurso renovado que abrazó el libre comercio y la disciplina fiscal.
Crecimiento económico: Se mantuvo una tasa de crecimiento sostenida basada en exportaciones mineras y la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con EE. UU., China y la Unión Europea.
Conflictos sociales: La búsqueda de inversiones detonó tensiones en el interior del país, teniendo su punto más crítico en el caso "Baguazo" (2009).
Últimos años y desenlace
En sus últimos años, la figura de Alan García quedó envuelta en investigaciones judiciales vinculadas al caso de corrupción internacional Lava Jato y la constructora Odebrecht. En abril de 2019, ante una orden de detención preliminar dictada por la justicia peruana, tomó la decisión de quitarse la vida en su residencia de Miraflores.
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